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2016: Paternidad, fútbol y equilibrio en la vida de Maxi López

El artículo recuerda 2016 como un período pivotal e intenso en la vida del futbolista argentino Maxi López. El año estuvo marcado por su exitosa carrera en el Torino italiano, así como por momentos personales: la paternidad y una sólida relación con su pareja. Fue un año de armonía entre los logros profesionales y la felicidad familiar.


2016: Paternidad, fútbol y equilibrio en la vida de Maxi López

Un recuerdo que hoy, a la distancia, reaparece como un capítulo dorado, lleno de vida y significado, en la historia personal de uno de los delanteros argentinos más carismáticos de su generación. Así lo refleja la secuencia de imágenes que el propio exdelantero argentino compartió recientemente en el marco de un “challenge”. Desde lo deportivo, aquel año mostró a un Maxi López plenamente vigente en el Calcio italiano. El 2016 quedó grabado en la vida de Maxi López como un año bisagra, intenso y cargado de significado. Las fotos junto a sus hijos —Valentino, Constantino y Benedicto— ocupan un lugar central y revelan el costado más íntimo del exfutbolista. Las imágenes dentro del campo de juego lo muestran activo, competitivo y protagonista, en un contexto que lo devolvió al primer plano del fútbol europeo. Ese estilo reflejaba también un momento de confianza personal y exposición, en el que se sentía cómodo dentro y fuera de la cancha. Sin embargo, si algo atraviesa de punta a punta el recuerdo de 2016 es la paternidad. Un look audaz, llamativo y disruptivo, que Maxi no dudó en recordar con ironía y orgullo en su publicación. Las imágenes de ambos en eventos de gala, elegantes y sonrientes, contrastan con otras más cotidianas, frente al espejo o recorriendo paisajes europeos. Con la camiseta del Torino FC, el delantero se consolidó como una pieza importante en la ofensiva del equipo turinés, ganándose el reconocimiento de la hinchada y reafirmando su lugar en una de las ligas más exigentes de Europa. Todo sugiere que 2016 fue un período de consolidación de la pareja, rodeados de amigos, familia y un entorno de contención que acompañó ese momento vital. La foto grupal en una escalera, rodeado de afectos, sintetiza el espíritu de aquel año: celebración, compañía y disfrute. En un contexto mediático muchas veces turbulento, Maxi López aparece “blindado” por su círculo íntimo, enfocado en vivir intensamente cada faceta de su vida. En definitiva, 2016 fue el año del equilibrio para Maxi López. También aparecen escenas hogareñas, espontáneas, como selfies en la cama entre risas y gestos de complicidad, que muestran momentos de felicidad genuina y conexión familiar. En paralelo, el álbum refleja un año de estabilidad sentimental junto a Daniela Christiansson. No por casualidad, muchos lo apodaron en ese tiempo como “la gallina de los huevos de oro” del Toro, un atacante confiable y con peso específico en el área rival. Uno de los rasgos más recordados de ese período fue su cambio de imagen, con el pelo rubio platinado que se transformó en una marca registrada de aquella etapa. Fútbol competitivo en Italia, una identidad personal fuerte, amor, paternidad y disfrute de la “dolce vita”.